¿Tiene realmente futuro el euro?

Desde que comenzó esta crisis de la zona euro que estamos viviendo es la pregunta que más se ha oído en todos los medios de comunicación. En los últimos meses pese a los altibajos parece que hay cierta estabilidad, a partir de estas semanas que vuelves los mandatarios a sus puestos tras las vacaciones tendremos que estar atentos a los movimientos.

El ministro alemán de economía, hace pocos días, se negó en rotundo a una intervención del Banco Central Europeo dentro de los mercados ya que retrasaría las reformas que han sido implantadas en países como España o Italia. No es nada nuevo que desde Alemania se manden mensajes de negativa frente al BCE a su intervención. Se sigue apostando por el incentivo a los países para que tomen medidas austeras y puedan remontar pero sin duda los números desde el inicio de la crisis no apoyan para nada este tipo de ideas.

Desde el comienzo de la crisis se han llevado a cabo estas resoluciones pero sin duda los resultados son apenas visibles.

El mercado de la zona euro ha demostrado su fragilidad. Un caso cercano y dónde se ven grandes fallos es el descontrol llevado a cabo por el sector inmobiliario en nuestro país. Desde España el sector fue financiado e impulsado a unos tipos mínimos y absurdos que llegaban desde el exterior, este proceso no podía mantenerse a flote en un medio plazo por lo que las consecuencias hoy no deberían habernos pillado por sorpresa.

En la primavera del 2010 los diferenciales en cuanto a deuda pública empezaron a denotar graves problemas por lo que muchos países comenzaron a tomar medidas. Estas han resultado bastante ineficaces frente a los mercados y ha ido desestructurando los sistemas financieros de los miembros de la moneda única.

La incertidumbre y la inestabilidad han llenado los mercados hasta hoy y sin unas medidas eficaces parece que el fin de esta era está lejos.

Los países que más se están viendo afectados por la inestabilidad del euro sin duda son Grecia, Italia y España. Desde el 2009 hasta hoy se han tomado serios ajustes en la estructura fiscal ajustando el PIB pero los problemas de solvencia sobre todo de los bancos de estos países ha dificultado bastante la tarea. De Grecia se ha hablado largo y tendido y como posiblemente, su salida de la moneda única sea inevitable. Si esto sucediera sería una gran pérdida aunque algunos no descartan que pueda solventarse sin problemas.

En España el problema de los desequilibrios referentes a la banca han sido particularmente destacables.

Un buen sistema de incentivos para recuperar la estabilidad debe beneficiar no solo a los países más enriquecidos sino desde luego, a los que más problemas están teniendo. Se han tomado medidas pero hoy vemos que aunque se haya reducido algo la prima de riesgo apenas se ha notado beneficio tras adoptar medidas impopulares de recortes.

Por estas y otras razones la economía unitaria de la Unión parece no ofrecer una fé que los mercados crean. Habrá que esperar a las nuevas medidas que se tomarán en las próximas semanas y confiar en el modelo económico que hasta hoy parece tener un filo muy estrecho de viabilidad.

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