La zona euro trabajará en un plan global para salvar la moneda única

El Banco Central Europeo colaborará con la Unión Europea y el Eurogrupo en la creación de un plan global que tiene como objetivo frenar la crisis y salvar el euro.

A finales de Junio se realizará una cumbre con motivo del nuevo plan para la  restructuración de la zona euro. Hasta entonces, los representantes de la Unión Europea, Banco Central Europeo y el Eurogrupo deberán trabajar a conciencia para elaborar cuidadosamente este proyecto donde se tendrán en cuenta los siguientes puntos; las reformas estructurales, la unión de los bancos, la unión fiscal y la unión política.

Los encargados de elaborar la propuesta que afectará a la Unión Europea son; el presidente del Consejo de la UE, Herman Van Rompuy; el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso; el jefe del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker y el presidente del Banco Central Europeo, Mario Dragui.

La unión de estas instituciones tiene como propósito trabajar en un plan global para frenar la crisis.

El Gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel, continúa promoviendo las políticas de austeridad. Aunque lógicamente esto no es suficiente, y por lo tanto es necesario tomar otro tipo de medidas si realmente queremos ayudar a fomentar el crecimiento de la economía en los países de la eurozona.

Estos cuatro representantes tendrán que redactar una propuesta con sus correspondientes reformas para la reestructuración de la zona euro y discutirlo durante la cumbre. Una vez se planteen las soluciones, el plan se podrá ir perfilando durante los siguientes meses para poder ponerlo en marcha cuanto antes, como muy tarde a finales de este año.

El BCE tiene un papel importante en este proyecto, pues será el encargado de crear un fondo de rescate para la banca. Aunque la canciller alemana no está muy de acuerdo con esta cuestión. Por otro lado, la unión fiscal es uno de los puntos clave en este proyecto.

De aquí al futuro cualquier país debería estar más preparado para afrontar las situaciones de crisis y saber actuar bajo la presión internacional.

Tras una reflexión sobre cómo debería evolucionar Europa en los próximos años y las continuas presiones tanto de la UE como de la oposición alemana, Merkel se ha mostrado dispuesta a dar su brazo a torcer en algunas cuestiones que antes consideraba inflexibles.

Entre otras soluciones, la canciller alemana está dispuesta a implantar un impuesto sobre las transacciones financieras con tal de contar con el apoyo del parlamento para el pacto fiscal europeo. Eso sí, solo podría realizarse entre algunos países de la UE que estuvieran en condiciones similares.

En cuanto a la emisión de eurobonos, algunos socios europeos entre ellos el presidente francés Hollande, reclaman a la canciller alemana que esta medida puede ser útil para acabar con la crisis. Sin embargo, Angela Merkel continúa rechazando con firmeza esta fórmula.

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